presentismo

No sabría decir si necesito escribir, o dejar marchar esta sensación, entre el bienestar y la angustia de no saber muy bien cuál será el próximo paso.
Jugando las cartas de a una, sin conseguir interpretar claramente ningún signo, si es que los signos existen.
He sido más bien del tipo reactivo, antes que emprendedor. Alguien que se apoya en los demás, que busca consejo antes de avanzar. Pocas veces he podido construir un espacio de decisión, o de aparición del deseo de algo. Me he visto en cambio, durante gran parte de mi vida, empujado a aceptar o declinar proposiciones u obligaciones.
Por ello la Voluntad siempre me ha resultado una entidad de muy dudosa existencia.
No quiere decir que sea inactivo, sino que necesito encontrar siempre una corriente que me empuje hacia la dirección que procuro. Puedo tener alguna idea germinal, pero la fuerza de arranque raras veces podré ejercerla yo solo. A la hora de avanzar, necesito apoyo.
Es hermoso cuando en un pico de superstición todo parece coincidir y concatenarse, y terrible cuando todo parece conspirar en nuestra contra.
En este momento, en cambio, los intentos de construir sentido con los hechos fracasan, y todo parece un magma de situaciones inconexas sin una proyección clara. Una serie interminable de entusiastas intentos truncados precede a este instante, coartando cualquier esperanza en las acciones. Es cuando más admiro a los que obtienen resultados de su persistencia.
Es una vivencia remitida continuamente al presente, y esta cualidad puede ser sopesada en lo que tiene de venturoso.
El tono, ¿por qué este tono? Parsimonioso y vocalizado.